martes, 22 de junio de 2010

Acuerdate


En un monólogo en presencia de un testigo-oyente, un personaje trata de hacer recordar a otro la vida de Urbano Gómez, compañero de ambos, años atrás. Urbano es hijo de una mujer, apodada la Berenjena, que "andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho". Era cuñada de Nachito Rivero que abandona a su mujer tras volverse "menso" y que se dedicará desde entonces a tocar canciones desafinadas con una mandolina. A Urbano "lo expulsaron de la escuela porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer". Por la paliza que le propinó su tío Fidencio, Urbano, lleno de coraje, abandona el pueblo. Pasados varios años, regresa al lugar, convertido en policía y sin querer mediar palabra con nadie. Un día mata, con la culata de su máuser, a su cuñado Nachito que por la noche fue a darle una serenata. Eso le hace huir de nuevo, pero lo encuentran y lo ahorcan.

lunes, 21 de junio de 2010

la herencia de matilde arcangel


Matilde Arcángel, la mujer de Euremio Cedillo, tuvo la desgracia de morir al desbocarse un caballo, el día del bautizo de su hijo. Euremio culpa del suceso al recién nacido, pues con su llanto debió espantar al caballo. Euremio, por tanto, odia desde ese día a su hijo. Se desentiende de él hasta el punto de ir vendiendo, poco a poco, su patrimonio para consumir el dinero en bebidas y dejar así desheredado a su hijo. Euremio hijo creció, a pesar de todo, apoyado en la piedad de otras personas; gustaba de tocar la flauta mientras el padre dormía la borrachera. Un día atravesaron el pueblo unos revoltosos y Euremio hijo se fue con ellos. Detrás llegaron las tropas del gobierno a las que Euremio padre se unió para perseguir a su hijo. Días después regresan los forajidos derrotados. Detrás viene el jóven Euremio, a caballo, tocando la flauta y portando el cuerpo muerto de su padre.

El dia del derrumbe


En este cuento dos compañeros recuerdan la fiesta que se montó en honor del gobernador quien vino a visitar al pueblo por el terremoto que se había producido allí. En realidad, había venido para asegurar el apoyo del gobierno en esta situación difícil, sin embargo, por su comportamiento y su discurso se desenmascara la hipocresía del gobierno que deja a su pueblo en la estacada. Finalmente, la visita se convirtió en una borrachera de la buenas, que terminó en un tiroteo tumultuoso. Uno de los compañeros recuerda que por la fiesta y el lío de aquel día hasta se perdió el nacimiento de su propio hijo.

Anacleto Morones


Lucas Lucatero cuenta en tono muy humorístico cómo diez feas mujeres viejas vinieron a su casa para pedirle que atestigüe que su suegro, Anacleto Morones, fue un santo. Quieren que se le canonice. Pero Lucas Lucatero les dice que fue todo menos un santo. Según él fue un embustero, tenía relaciones sexuales con todas las mujeres del pueblo y hasta con su propia hija, quien se quedó encinta de él. Enfadadas por tal blasfemia las mujeres se van una tras una, excepto la vieja Francisca quien se queda para pasar la noche con Lucas Lucatero y, sin saberlo, lo ayuda a amontonar piedras en la sepultura de Anacleto Morones. Pues éste, al salir de la cárcel, fue a buscar a su yerno y le exigió que le devolviera sus propiedades. Pero Lucas se lo negó, lo mató y lo enterró en el corral. A la mañana siguiente, Francisca le reprocha no que no fue nada cariñosa con ella mientras que “El Niño Anacleto. Él sí que sabía hacer el amor.”

Paso del norte

Habla de la historia de un muchacho que va a hablar con su padre para pedirle se haga cargo de su familia, ya que el irá en busca de mejores oportunidades al país del norte.
El papá, de mala gana, acepta diciendo que él no tiene ninguna responsabilidad con ellos porque ya hizo bastante con el muchacho y su hermana que en paz descanse.
El muchacho regresa contándole a su padre que no pudo cruzar porque mataron a su amigo y él logró huir de regreso.
Al preguntar por su familia el padre del muchacho le cuenta a éste que su mujer se fue con otro hombre y entonces él decide ir a buscarla


El padre, a su vez, está amargado porque se le murieron su mujer y su hija así que desde que el hijo lo dejó se siente extremadamente solo.

No oyes ladrar a los perros


Trata acerca de un viejo que en su espalda lleba a su hijo herido de muerte llamado Ignacio. Su relacion es de las peores que podemos encontrar ya que el padre le habla de usted a su propio hijo ya que este es un salteador de caminos. El anciano lo lleba asta Tonaya por el recuerdo de su esposa ya difunta y con la esperanza de encontrar ahi un medico que los ayude, el viejo quiere que su hijo almenos escuche ladrar a los perros (nombre alucivo al cuento) para que se de cuenta de que estan llegando al pueblo. Al soltar el cuerpo ya muerto de su hijo lo ultimo que este oye es el ladrar de los perros pero ni eso lo mantiene con fuerzas para seguir luchando y no morir.

La noche que lo dejaron solo



Feliciano Ruelas y sus tíos Tanis y Librado eran hombres revolucionarios. En su travesía tienen que cruzar la sierra y ganar tiempo pues tienen que llegar para ganar jornada, Feliciano era un hombre testarudo y flojo, en uno de sus momentos de ociosidad se queda solo sintiendo el frió.

En cuanto retoma el paso de día observando por el camino se encuentra con soldados y a sus tíos colgados con la cabeza abajo.

Al momento de ver una escena tan fuerte como esta el se hecha a correr entre las plantas sin tener dirección alguna solo huyendo.