Que pasa cuando te encuentras en medio de una tormenta y te das cuenta de que no hay ninguna persona que sea capaz de prestarte una sombrilla? y que tal si nunca puedes volber atrás. si nunca deja de llover y simplemente todos se olvidan de tu existencia.
Extrañar a una persona es lo peor que puede suceder en tu vida, pues cada recuerdo lastima poco a poco tu cuerpo, te debilita y te sientes sin ganas de vivir, de seguir adelante y de encontrar una manera diferente de realizar las cosas.
Aveces no te entiendo o tal vez no me entiendes tu a mi y yo soy la loca que se vuelve soñadora cada vez que la besas, es algo obvio pensarlo así y en realidad es extraño, una vida mejor que la mía diminutivamente no existía, hasta que en aquel momento ocurrió lo que tenia que ocurrir lastimando mis entrañas.
era ya un frió diciembre el día que decidiste partir. Buscabas varios sueños imposibles y tal vez disparatados, pero, eso no era lo que me preocupaba, solo quería una respuesta, que iba yo a hacer sin ti?, quien seria ahora aquel que me mantubiera entre sus brazos caliente, pero sobre todo cómoda, cada instante en el que estaba contigo mi corazón latía a una velocidad desorbitante y me preocupaba que pasaría ahora que te alejas de mi, ahora que caigo en la desesperacion de una vida sola, sin tener una razón lo suficiente mente estable, que iba a ser ahora de mi si no tenia al hombre que deseaba, si no tenia al corazón que hacia al mio latir.
Derrame lágrimas como nunca pudiste imaginarlo, simplemente cada rincón de nuestro hogar me recordaba todos esos tiernos momentos que compartimos, todos esos sentimientos que en determinado momento llegamos a tener, miraba el sofá y recordé como con esa guitarra entonabas aquellas hermosas melodías que día a día me llegaban al corazón.
Cuanto tiempo mas debía de soportar tu partida, cuantos días mas debía de llorar para que no te extrañara tanto, para que el dolor sostenido en mi corazón desapareciera, igual que el sentimiento hipócrito que me hacia desearte aquí en cada instante de mi existir, cuanto tiempo años días horas para que dejaras de existir, ¿Cuanto te falto a ti para destruir todo?, para que yo en tu vida dejara de existir.
Si, me considero envidiosa, pues no permito que te alejes de mi y es que a cada instante deseo que te encuentres junto a mi, que tonta fui sabia que un día te ibas a ir, desaparecerías, por alguna circunstancia que me aria sufrir y me dolería el corazón a cada suspirar, maldito amor.
Seguir adelante, se que no es fácil y tal ves es un poco complicado, se que el dolor llega a dejarte ciego y te culmina con un desgarre en el pecho, pero ahora de que me sirve llorar, si se que estas en un lugar mejor, ocupado con tus miles de cosas que tenias que hacer, pero sobre todo dejando aparte la relación que en algún momento tuvimos, que para mi llego a ser la mejor y mas maravillosa de toda mi existencia y de todo mi ser.
Debía dejar de pensar que ya no te importaba todo esto de que nunca llegaba a valer lo suficiente la pena para que pudieras estar con migo.
Mas sin embargo no todo era dolor y desaparición aun se encontraba dentro de mi una pequeña llama que ardía con cada uno de los palpitares de mi corazón algo a lo que la mayoría de las personas llegan a llamar "Fe", se que no llegaba a comprender correctamente todo lo que valía la palabra o lo que llegaba a significar, mas de algo estaba segura, eso era lo que sentía. No todo estaba perdido, tenia una vida por delante,.
Aprender a vivir sin aquel que un día llego a ser la vida completa tu universo y la única razón para ver el mundo tal y como es
lunes, 23 de agosto de 2010
martes, 22 de junio de 2010
Acuerdate

En un monólogo en presencia de un testigo-oyente, un personaje trata de hacer recordar a otro la vida de Urbano Gómez, compañero de ambos, años atrás. Urbano es hijo de una mujer, apodada la Berenjena, que "andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho". Era cuñada de Nachito Rivero que abandona a su mujer tras volverse "menso" y que se dedicará desde entonces a tocar canciones desafinadas con una mandolina. A Urbano "lo expulsaron de la escuela porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer". Por la paliza que le propinó su tío Fidencio, Urbano, lleno de coraje, abandona el pueblo. Pasados varios años, regresa al lugar, convertido en policía y sin querer mediar palabra con nadie. Un día mata, con la culata de su máuser, a su cuñado Nachito que por la noche fue a darle una serenata. Eso le hace huir de nuevo, pero lo encuentran y lo ahorcan.
lunes, 21 de junio de 2010
la herencia de matilde arcangel

Matilde Arcángel, la mujer de Euremio Cedillo, tuvo la desgracia de morir al desbocarse un caballo, el día del bautizo de su hijo. Euremio culpa del suceso al recién nacido, pues con su llanto debió espantar al caballo. Euremio, por tanto, odia desde ese día a su hijo. Se desentiende de él hasta el punto de ir vendiendo, poco a poco, su patrimonio para consumir el dinero en bebidas y dejar así desheredado a su hijo. Euremio hijo creció, a pesar de todo, apoyado en la piedad de otras personas; gustaba de tocar la flauta mientras el padre dormía la borrachera. Un día atravesaron el pueblo unos revoltosos y Euremio hijo se fue con ellos. Detrás llegaron las tropas del gobierno a las que Euremio padre se unió para perseguir a su hijo. Días después regresan los forajidos derrotados. Detrás viene el jóven Euremio, a caballo, tocando la flauta y portando el cuerpo muerto de su padre.
El dia del derrumbe
En este cuento dos compañeros recuerdan la fiesta que se montó en honor del gobernador quien vino a visitar al pueblo por el terremoto que se había producido allí. En realidad, había venido para asegurar el apoyo del gobierno en esta situación difícil, sin embargo, por su comportamiento y su discurso se desenmascara la hipocresía del gobierno que deja a su pueblo en la estacada. Finalmente, la visita se convirtió en una borrachera de la buenas, que terminó en un tiroteo tumultuoso. Uno de los compañeros recuerda que por la fiesta y el lío de aquel día hasta se perdió el nacimiento de su propio hijo.
Anacleto Morones

Lucas Lucatero cuenta en tono muy humorístico cómo diez feas mujeres viejas vinieron a su casa para pedirle que atestigüe que su suegro, Anacleto Morones, fue un santo. Quieren que se le canonice. Pero Lucas Lucatero les dice que fue todo menos un santo. Según él fue un embustero, tenía relaciones sexuales con todas las mujeres del pueblo y hasta con su propia hija, quien se quedó encinta de él. Enfadadas por tal blasfemia las mujeres se van una tras una, excepto la vieja Francisca quien se queda para pasar la noche con Lucas Lucatero y, sin saberlo, lo ayuda a amontonar piedras en la sepultura de Anacleto Morones. Pues éste, al salir de la cárcel, fue a buscar a su yerno y le exigió que le devolviera sus propiedades. Pero Lucas se lo negó, lo mató y lo enterró en el corral. A la mañana siguiente, Francisca le reprocha no que no fue nada cariñosa con ella mientras que “El Niño Anacleto. Él sí que sabía hacer el amor.”
Paso del norte
Habla de la historia de un muchacho que va a hablar con su padre para pedirle se haga cargo de su familia, ya que el irá en busca de mejores oportunidades al país del norte.
El papá, de mala gana, acepta diciendo que él no tiene ninguna responsabilidad con ellos porque ya hizo bastante con el muchacho y su hermana que en paz descanse.
El muchacho regresa contándole a su padre que no pudo cruzar porque mataron a su amigo y él logró huir de regreso.
Al preguntar por su familia el padre del muchacho le cuenta a éste que su mujer se fue con otro hombre y entonces él decide ir a buscarla
El padre, a su vez, está amargado porque se le murieron su mujer y su hija así que desde que el hijo lo dejó se siente extremadamente solo.
No oyes ladrar a los perros

Trata acerca de un viejo que en su espalda lleba a su hijo herido de muerte llamado Ignacio. Su relacion es de las peores que podemos encontrar ya que el padre le habla de usted a su propio hijo ya que este es un salteador de caminos. El anciano lo lleba asta Tonaya por el recuerdo de su esposa ya difunta y con la esperanza de encontrar ahi un medico que los ayude, el viejo quiere que su hijo almenos escuche ladrar a los perros (nombre alucivo al cuento) para que se de cuenta de que estan llegando al pueblo. Al soltar el cuerpo ya muerto de su hijo lo ultimo que este oye es el ladrar de los perros pero ni eso lo mantiene con fuerzas para seguir luchando y no morir.
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